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#RPSP | La experiencia de la salvación es personal, sin otro mediador que no sea Cristo pues Él es Juez y Abogado defensor, por lo cual dice: "Arrepentíos y convertíos"
#Ezequiel cap. 14
Comentario
Un grupo de ancianos es presentado consultando al profeta Ezequiel, aparentemente esperaban recibir un mensaje divino, la cuestión fue que el Espíritu Santo dio entendimiento al profeta para conocer sus pensamientos y pudo ver como se contentaban con la idolatría, por lo que el mismo Dios del cielo respondería con juicio a tal conducta. Esto da la impresión de calzar con las palabras de Jesús en Mateo 6:24: "Ninguno puede servir a dos señores...".
Aun cuando no sea practicado un culto abierto que incluya adoración a ídolos (imágenes o estatuas), el ser humano puede estar participando de la idolatría al adorarse a sí mismo. Este tipo de idolatría es más sutil y, por ende, más peligrosa; retiene las bendiciones celestiales que otrora estaban dispuestas para nuestras vidas, situación que se explicita en la pregunta retórica v. 3 ¿Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos?
El Señor mismo invita al arrepentimiento verdadero, aquel que surge desde las entrañas del ser y no solo se ocupa de la apariencia exterior. Este acto de amor genuino refuta la idea de que Dios es tirano y se mantiene a la expectativa del pecado como ocasión para castigar a sus hijos. Si por Él fuera ni una sola alma se perdería, cuando Jesús anduvo en esta tierra se hicieron eco constante estas palabras: "Arrepentíos y convertíos porque el Reino de los Cielos se ha acercado".
Otro aspecto a considerar es la consideración de los extranjeros que habían llegado a formar parte de la comunidad israelita, puesto que habían recibido los privilegios de la salvación universal también eran responsables de la luz que habían recibido. Esto refuerza la idea de que la salvación es una experiencia dinámica, todos los días es preciso prestar atención a las invitaciones, reprensiones y advertencias del Espíritu Santo.
Por inspiración divina el profeta aludió a los testimonios de tres (otra vez el número tres como señal de repetición e importancia) hombres piadosos: Noé, Daniel y Job, cuyas vidas son una señal de que aun en las rudas pruebas se puede ser fiel al Señor. Con todo, la salvación es personal, se muestra a Noé, Daniel y Job siendo incapaces de salvar con su propia justicia a sus propias familias. El mensaje de Ezequiel enlista cuatro juicios, uno por uno, ninguno pudo ser evitado por los tres santos de Dios situación que termina de dramatizarse con la ejecución de los cuatro de manera simultánea al pueblo de Israel.
En el caso de Daniel, un contemporáneo al cautiverio, su alusión aquí parece establecer una clara indicación para los israelitas de no confiar en la posición privilegiada de este en el gobierno babilónico pues, no pudo influir de ninguna manera para evitar la caída de Jerusalén.
Al final se habla de un resto (remanente) que habría de volver del exilio trayendo consuelo como muestra de la misericordia divina que actúa cuando los seres humanos aceptan a Dios de todo corazón.
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